México | tasa esperada para la próxima decisión: 6.50%

Esperamos que el Banco de México mantenga la tasa objetivo en 6.50% en la reunión del 24 de septiembre. La pausa es la continuación de la estrategia anunciada en agosto, cuando la Junta señaló que «será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual».

El argumento para subir tendría que venir de la inflación, y la inflación no lo ofrece. La subyacente cerró agosto en 3.88%, frente a 4.23% un año antes y 4.12% a mediados de junio. La no subyacente se ubica en 1.13%, desde 1.38% en agosto de 2025, con deflación de 1.53% en agropecuarios, y la general, en 3.26%, está dentro del intervalo de variabilidad de 3% ± 1 pp. Las mercancías no alimenticias —el componente que recoge el traspaso cambiario— crecen apenas 2.32%. Con una tasa real ex ante de 2.35%, dentro del intervalo neutral que estima el propio Banxico, mantener la postura permite evaluar si los servicios —donde se concentra la persistencia que señaló la Junta— comienzan a ceder. Subirla mientras la subyacente desciende exigiría una señal de presión que aún no observamos.

El alza de la Fed tampoco obliga a Banxico a moverse. El diferencial de tasas, en un mínimo histórico de 250 pb, se comprimió porque Estados Unidos tiene el problema inflacionario y México no: en agosto la inflación mexicana (3.26%) quedó por debajo de la estadounidense (3.40%), mientras la Fed proyecta un crecimiento de 2.3% para 2026, frente a 1.3% del consenso para México.

El sesgo de riesgo es alcista, aun cuando nuestra trayectoria central sea de pausa prolongada. La decisión de agosto fue unánime, pero la minuta registró tres focos de preocupación: la persistencia de los precios de los servicios, las tensiones geopolíticas y la incertidumbre en torno a la política comercial. Un voto disidente el jueves sería la primera señal de que ese diagnóstico empieza a dividir a la Junta. A esos focos se suma el diésel, que supera seis dólares por galón en Estados Unidos y cuya exportación podría restringirse; por ahora el costo lo absorbe Hacienda, con el IEPS en cero, y no el INPC. Las lecturas de servicios y la evolución del tipo de cambio decidirán si ese balance se sostiene. Si la subyacente sigue cediendo y el peso se mantiene por debajo de 18.00, extenderíamos la pausa en 6.50% más hacia el cierre del año; si el tope al precio del diésel deja de sostenerse o el peso rebasa ese nivel con ampliación de primas de riesgo, implicaría presiones al alza para que Banxico actúe.

– Actinver Análisis.