El riesgo de no estar invertido
Insights
Ayer, el S&P 500 terminó muy cerca de su máximo histórico dejando rendimientos en dólares a doble dígito, un avance de +12.9% en 2026 y +17.5% desde el mínimo registrado en marzo.
El recorrido se ha ido materializando conforme algunos de los principales riesgos del mercado han perdido intensidad. Datos de inflación en Estados Unidos más favorables, una menor presión de las tasas de interés y resultados empresariales sólidos han dado soporte al mercado, opacando parcialmente las tensiones geopolíticas.
Un avance de esta magnitud hace natural que comience a surgir la idea de cobrar utilidades. Sin embargo, antes de reducir exposición vale la pena revisar cinco elementos sobre el comportamiento del mercado en niveles récord y el costo histórico de estar fuera.
Los máximos históricos no han anticipado rendimientos negativos. Que el S&P 500 esté cerca de niveles récord puede generar cautela, pero no significa que sea momento de salir. Desde 1980, después de alcanzar un máximo histórico, el mercado registró rendimientos positivos a un año en cerca de 8 de cada 10 ocasiones; a diez años, esa proporción subió a más de 9 de cada 10.
Pocos días concentran buena parte del rendimiento de largo plazo. Los mayores rebotes suelen ocurrir cuando el mercado todavía se siente incierto. Como referencia, una inversión hipotética de 10 mil dólares entre 1980 y 2026 habría terminado en cerca de 716 mil dólares; sin embargo, al perder solamente los 10 mejores días, el resultado habría caído a alrededor de 311 mil dólares.
Las utilidades corporativas siguen creciendo por encima de lo esperado. El mercado ha subido, pero las empresas también han seguido creciendo. En esta temporada, 84% ha reportado utilidades mejores de lo esperado y 78% ha superado las expectativas de ingresos. Además, la utilidad neta está creciendo 28.3% anual, frente al 18.5% que se esperaba. Esto ha ayudado a sostener al mercado cotizando en máximos históricos.
El consenso mantiene estimaciones por encima de los niveles actuales. A pesar de que el S&P 500 se encuentra cerca de máximos, buena parte de las estimaciones para el cierre de 2026 se mantiene por encima de los niveles actuales. Las expectativas se concentran principalmente entre 7,800 y 8,200 puntos, lo que muestra que, pese a los niveles actuales, el escenario central del mercado sigue siendo constructivo.
El peso ha amortiguado las caídas en episodios de estrés. Cuando aumenta la incertidumbre global, el peso suele debilitarse frente al dólar. En siete de los ocho episodios de presión analizados desde 2000, esa depreciación ayudó a reducir la caída del S&P 500 medida en pesos. Por ejemplo, durante COVID-19, una caída de 33.9% en dólares se redujo a 10.9% en pesos.