OpenAI acelera ingresos y adopción de inteligencia artificial
Insights
Recientemente, OpenAI reveló sus cifras de ingresos para el año, mostrando un crecimiento relevante en el rubro y buscando dar mayor certeza al mercado sobre la resiliencia de la tendencia de inteligencia artificial en un entorno de mayor volatilidad. Durante 2025, las ventas de la empresa superaron los 20 mmdd desde los 6 mmdd vistos el año previo, al mismo tiempo que la compañía registró un incremento significativo en su capacidad de cómputo, que pasó de 0.6 GW a 1.9 GW. Para mantener esta trayectoria de crecimiento, OpenAI ha buscado acuerdos con diversas empresas que le permitan elevar sus niveles computacionales, no solo con el objetivo de entrenar modelos más avanzados, sino también de operar de forma plena las capacidades que ha ido desarrollando.
Más allá del tamaño del crecimiento, el caso de OpenAI resulta relevante por la lógica económica detrás de su modelo de negocio. A diferencia de esquemas tradicionales de software, la compañía ha estructurado su monetización para que los ingresos escalen conforme aumenta el valor práctico de la inteligencia que ofrece, ya sea a través de suscripciones, consumo de APIs o soluciones empresariales. En este esquema, una mayor capacidad de cómputo permite modelos más sofisticados, lo que impulsa la adopción, eleva el uso y, en consecuencia, financia nuevas rondas de inversión en infraestructura.
De cara a 2026, la administración ha señalado un cambio gradual en su enfoque estratégico, con un mayor énfasis en la adopción práctica de la inteligencia artificial. El objetivo ya no es únicamente ampliar capacidades técnicas, sino acelerar su integración en flujos de trabajo reales dentro de empresas, ciencia, salud y desarrollo de software, donde la adopción aún es desigual.
En paralelo, OpenAI ha comenzado a explorar nuevas vías de monetización, incluyendo formatos publicitarios y esquemas de licenciamiento más alineados con los resultados de sus clientes. Esto sugiere una evolución gradual del modelo económico del sector, donde el valor no se mide solo por usuarios o potencia de cómputo, sino por el impacto directo en procesos y decisiones empresariales.
En conjunto, el avance de OpenAI refuerza una señal clave para los mercados. La inteligencia artificial está transitando de una etapa dominada por inversión intensiva en infraestructura hacia una fase donde la creación de valor económico medible se vuelve el principal diferenciador. Para los inversionistas, el foco comienza a desplazarse desde quién construye los modelos más potentes hacia quién logra integrarlos de forma más profunda y sostenible en la economía real.